martes, 7 de julio de 2015

Nagua, que ha sido tan
fértil en eso de producir acordeonistas, tiene entre sus méritos
folclóricos el haber producido a Blanca María Díaz Martínez, otra de la
mujeres audaces que han hecho carrera como acordeonista.
De la
sección El Guayabo, de Nagua, hija de Pablo Díaz y Dolores Martínez
-Lola-, María nació el 26 de septiembre de 1968, conforme con datos
suministrados por la oficina de la artista, en Santiago.
Era una
niña, y sin que nadie se lo indicara ni sus padres se opusieran, le
salió la inspiración de aprender a tocar como lo hacía Pablo, su papá, y
como también lo hacía Adolfo, hermano de María. La música le salió
fácil a la niña, y de buenas a primeras formó un conjunto de niños, con
su hermano Alejandro en la güira y su primo Kennedy en la tambora. La
juvenil directora del conjunto se presentaba al público portando un
acordeón que parecía más grande que ella, y rápidamente adquirió la
gracia y la destreza necesarias.
Era ya una jovencita cuando emigró a
Nueva York. Allá inició su carrera artística, guiada por Juan Robles
-Purito-, reconocido artista de la tambora, con quien estuvo María
casada varios años y tuvo dos hijos.
La Reyna, como suele
denominársele a María Díaz en los ambientes merengueros, llevó su música
y su arte por muchos puntos de Estados Unidos. De regreso en su país
continuó su obra al frente de su propio conjunto típico, hasta llegar a
ser lo que es hoy, una de las mujeres que con más habilidad maneja el
acordeón. Es, además, compositora y arreglista.
María Díaz ha
demonstrado su gracía y su talento artístico y ha ganado también su
legión de simpatizantes y admiradores. Esta dinámica mujer despliega una
constante e intensa actividad durante todo el año, y aparte del buen
manejo de las notas, posee una aceptable voz. Tiene en su haber diez
producciones discográficas.
En pleno despliegue de su carrera, María
Díaz es altamente solicitada para actuar en lugares de diversión de gran
parte del país, especialmente del Cibao y de la Capital. Puede decirse
que con el desarrollo de esta artista, Nagua tiene lo que no tenía.
Porque esa provincia, tan pródiga en buenos merengueros, hace años que
tiene una mujer acordeonista con fama nacional. Ella no es la primera ni
la única en tocar el acordeón en esa región, pero no hay dudas de que
es la que más notoriedad ha alcanzado de todas las merengueras típicas
de Nagua.
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